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De la sequía a la agricultura regenerativa: Cuncumén presenta los resultados de un proyecto que busca transformar el secano costero

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De la sequía a la agricultura regenerativa: Cuncumén presenta los resultados de un proyecto que busca transformar el secano costero

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El proyecto donde es parte la Cooperativa Campesina Cuncumén, con financiamiento de FIA y la participación del IICA y la Municipalidad de San Antonio, culminó una parte de su etapa de ejecución con un modelo que integra recuperación de suelos, cosecha de agua, diversificación silvoagropecuaria, capacitación y agregación de valor. La iniciativa busca entregar herramientas para que pequeños y medianos agricultores puedan aprovechar las oportunidades que ofrece la transición del secano al riego.

En una zona donde la sequía, la erosión y la escasez de agua han condicionado durante décadas la actividad agrícola, productores de Cuncumén, en la comuna de San Antonio, están explorando nuevas formas de cultivar, recuperar sus suelos y diversificar sus fuentes de ingresos.

Esta experiencia fue presentada durante el seminario de resultados del proyecto Diversificación silvoagropecuaria como metodología y estrategia productiva agroecológica de optimización de riego predial, en el área de conversión de secano a riego en Cuncumén, identificado con el código FIA PYT-2023-0764. La jornada de cierre realizada este 24 de septiembre 2026 reunió a agricultores, representantes de la Cooperativa Campesina Cuncumén, instituciones públicas, organismos de cooperación, centros de investigación y colaboradores del sector privado.

Un laboratorio vivo para transformar la agricultura de secano

El proyecto surgió frente a una oportunidad que también representa un desafío para los agricultores de Cuncumén: la incorporación del territorio a un sistema de riego que contempla 1.617 hectáreas, después de una larga historia de dependencia de las precipitaciones.

«Sin embargo, disponer de agua no garantiza por sí solo una transición productiva sostenible. También es necesario mejorar las condiciones del suelo, identificar los cultivos más adecuados, incorporar nuevas tecnologías y desarrollar alternativas comerciales que permitan aumentar los ingresos de las familias campesinas. Para abordar estos desafíos, el proyecto habilitó un predio demostrativo de 17,3 hectáreas perteneciente a la cooperativa, concebido como un espacio de experimentación y aprendizaje. Allí se implementaron distintas unidades productivas y obras destinadas a demostrar cómo integrar agricultura, ganadería, manejo forestal y conservación ambiental», explicó Hernán Chiriboga, representate de IICA en Chile.

La propuesta se estructuró mediante un plan predial regenerativo de siete niveles, que comprende desde el manejo del agua y la recuperación del suelo hasta la producción diversificada, la agregación de valor y la comercialización.

Recuperar el suelo y aprovechar cada gota de agua

Uno de los principales componentes del proyecto fue la instalación de Obras de Conservación de Agua y Suelo (OCAS), destinadas a reducir la erosión, captar las aguas lluvias y mejorar las condiciones productivas.

«Entre las soluciones implementadas se encuentran diques para controlar cárcavas, zanjas de infiltración, canales de desviación siguiendo curvas de nivel, fajinas vegetales y estructuras que permiten conservar la humedad alrededor de las plantaciones.También se implementó un sistema de captación y almacenamiento de aguas lluvias, con capacidad para almacenar 40.000 litros, que permite utilizar el recurso hídrico en las unidades productivas del predio», dijo el coordinador del proyecto, Roberto Castro.

De acuerdo con los resultados difundidos por FIA, las observaciones posteriores a las precipitaciones del invierno de 2025 evidenciaron acumulación de suelo en los diques construidos. Asimismo, las zanjas de infiltración alcanzaron una capacidad de retención superior a seis metros cúbicos de agua por evento de lluvia.Estas medidas constituyen una alternativa para reducir las pérdidas de suelo y mejorar la disponibilidad de humedad en territorios afectados por sequías prolongadas.

El proyecto también incorporó una unidad de elaboración de compost, humus, biofertilizantes y biochar, con el propósito de mejorar las condiciones físicas y biológicas del suelo y promover el aprovechamiento de los residuos agrícolas.

Siete niveles para diversificar la producción y generar ingresos

Una de las características de esta experiencia es su enfoque integral. En lugar de apostar exclusivamente por un cultivo, el proyecto propone combinar distintas actividades productivas y aprovechar los recursos disponibles en cada predio.

El modelo incorpora especies frutales como nogales, almendros y cítricos; hortalizas producidas al aire libre y bajo invernadero; flores de corte; especies nativas; plantas aromáticas y alternativas forestales y forrajeras.

Entre las especies consideradas también se encuentran el aloe vera, la lavanda, el tagasaste y el chagual, además de un módulo silvopastoril que integra la producción agrícola con ganado ovino y caprino.

La diversificación busca disminuir la dependencia de un solo rubro, distribuir las oportunidades de ingreso durante el año y explorar alternativas adaptadas a las condiciones agroclimáticas locales.

El sexto y séptimo nivel del modelo incorporan la agregación de valor y la comercialización. Entre las experiencias desarrolladas se encuentra la elaboración artesanal de limoncete a partir de cáscaras de limón, productos derivados del aloe vera y alternativas de procesamiento de frutas.

Asimismo, se realizaron actividades destinadas a mejorar el acceso de los agricultores a mercados locales y mayoristas, mediante el intercambio de experiencias con actores vinculados a la comercialización agroalimentaria.

El aporte del IICA: cooperación técnica que conecta a los agricultores con la innovación

La participación del IICA ha sido uno de los componentes fundamentales de esta experiencia, mediante el acompañamiento técnico, la articulación institucional y el fortalecimiento de las capacidades de la Cooperativa Campesina Cuncumén.

El trabajo desarrollado junto a FIA y la Municipalidad de San Antonio permitió reunir a organismos públicos, centros de investigación, universidades y colaboradores privados en torno a las necesidades de los agricultores del territorio.

En su dimensión técnica, el IICA contribuyó a la implementación del modelo regenerativo y a la transferencia de conocimientos para que los productores puedan evaluar alternativas aplicables a sus propios predios.

En el ámbito institucional, la cooperación permitió vincular la experiencia con entidades como INIA, el Instituto Forestal (INFOR), CONAF y otros organismos que aportaron conocimientos relacionados con el manejo del suelo, la producción agrícola, la conservación de recursos naturales y la diversificación.

El proyecto también contó con la vinculación de universidades, entre ellas la Universidad Técnica Federico Santa María, mediante tecnología para el secado de frutas, y la Universidad de Concepción, a través de experiencias relacionadas con biochar.

Esta articulación permitió que el predio demostrativo se transformara en un espacio de encuentro entre agricultores, investigadores, estudiantes, instituciones públicas y organizaciones vinculadas al desarrollo rural.

Aprender haciendo: la transferencia de conocimientos como herramienta de transformación

La capacitación fue otro de los componentes centrales de la iniciativa. A través de talleres prácticos, visitas técnicas y jornadas de trabajo en terreno, los agricultores tuvieron la oportunidad de conocer las obras de conservación hídrica, experimentar con la elaboración de bioinsumos y familiarizarse con nuevas alternativas productivas.

El balance del proyecto consigna la realización de 21 talleres, con la participación de aproximadamente 630 agricultores y estudiantes. Estas cifras corresponden a los antecedentes de trabajo y requieren validación con el informe administrativo definitivo de cierre.

El seremi de Agricultura de la V Región, Nicolás Prado, señaló que «este tipo de proyectos son un incentivo para los agricultores y las comunidades puedan permanecer en las zonas rurales y sobretodo para ir reencantando a los jóvenes, mostrando nuevas metodologías, tecnología e innovación. Este proyecto además muestra que el trabajo entre instituciones ya se privadas como públicas pueden engrandecer los territorios chilenos y de la V Región que tanto lo requiere».

La metodología utilizada privilegió el aprendizaje práctico, permitiendo que los participantes conocieran directamente las tecnologías y evaluaran su aplicación en sus propias explotaciones.

El proyecto también incorporó a estudiantes del Liceo Agrícola de Cuncumén, quienes pudieron participar en actividades en terreno y conocer experiencias relacionadas con la agricultura regenerativa y la diversificación productiva.

La cooperativa como motor del desarrollo territorial

Más allá de los resultados técnicos, uno de los principales propósitos de la iniciativa fue fortalecer las capacidades organizativas y comerciales de la Cooperativa Campesina Cuncumén.

La organización, que reúne a más de 120 socios, desempeñó un papel central en la ejecución del proyecto y en la articulación de los agricultores del territorio.

El trabajo colectivo permitió avanzar en la disponibilidad de servicios compartidos, como apoyo al riego intrapredial, chipeado de ramas, producción de bioinsumos y comercialización de productos agrícolas.

Esta estrategia busca que las innovaciones desarrolladas en el predio demostrativo puedan extenderse gradualmente a otros agricultores, aprovechando la organización cooperativa como una plataforma para compartir conocimientos, reducir costos y facilitar el acceso a nuevas oportunidades comerciales.

Un cierre que reunió al territorio y a sus instituciones

El seminario de resultados fue concebido como una instancia para compartir los avances técnicos, conocer las experiencias de los agricultores y recorrer las unidades productivas del predio demostrativo.

La convocatoria institucional contempló la participación de representantes de FIA y SAG; de Javier Valenzuela, presidente de la Cooperativa Campesina Cuncumén; de Hernán Chiriboga, representante del IICA en Chile; de miembros de la alcadía de San Antonio, y el seremi de Agricultura de Valparaíso; Nicolás Prado.

La presentación de los resultados estuvo a cargo del ingeniero forestal Roberto Castro, coordinador técnico del proyecto y también se contó con testimonios de representantes de la cooperativa y de la comunidad de Los Escalones, así como un recorrido por las unidades prediales y la participación de agricultores de la zona, representantes de instituciones técnicas y empresas vinculadas a la iniciativa.

El encuentro permitió reconocer el trabajo colaborativo desarrollado durante la ejecución y reflexionar sobre las posibilidades de extender las prácticas de agricultura regenerativa a otros predios del secano costero.

Los desafíos que permanecen después del proyecto

El término de esta etapa deja instalada una experiencia de aprendizaje, pero también plantea nuevos desafíos.

Entre ellos se encuentran asegurar una provisión de agua compatible con las necesidades de los cultivos, consolidar canales de comercialización, mantener operativas las unidades productivas y fortalecer la participación de los socios de la cooperativa.

«La proyección es mantener el predio demostrativo como un espacio comunitario de aprendizaje y transferencia, donde las prácticas que han mostrado resultados puedan ser sistematizadas y evaluadas para su aplicación en otros territorios», señaló Hernán Chiriboga, representante de IICA en Chile.

«Para nosotros como comunidad, y en representación de la Junta de Vecinos de la Comunidad Los Escalones, este trabajo desarrollado en Cuncumén fue maravilloso, cercano, lleno de aprendizajes, nos deja recargados de energía para hacer cosas nuevas y darle valor a lo que tenemos en nuestros terrenos, es un gran incentivo que esperamos pueda tener una segunda etapa», expreso Carmen González presidenta de esta agrupación.

La experiencia de Cuncumén muestra que la incorporación de riego puede transformarse en una oportunidad de desarrollo cuando está acompañada por recuperación de suelos, planificación productiva, innovación y organización comunitaria.

Su continuidad dependerá de la capacidad de los agricultores y las instituciones participantes para consolidar lo aprendido, mantener las alianzas y transformar los conocimientos adquiridos en oportunidades económicas sostenibles.

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