Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura

Desde las alturas andinas de Mecapaca a la alta cocina cruceña: el primer viaje comercial de las papas nativas de Kera

Desde las alturas andinas de Mecapaca a la alta cocina cruceña: el primer viaje comercial de las papas nativas de Kera

Tiempo de lectura: 3 mins.

Un envío de 500 kilos de papas nativas recorrió más de 900 kilómetros desde la comunidad de Kera, en el departamento de La Paz (municipio de Mecapaca), hasta las cocinas de alta gama de Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia.

Variedades como Chiar Surimana y Wila Phiñu (Grupo Qhati), Pala Morado (Grupo Pala), Qoyu Blanco (GrupCo Polo o Pulu), Chiar Imilla, Wila Imilla y Huaycha (Grupo Muntas o Imillas), Ajahuiri (Grupo Ajahuiri o Axawiri) y Janq’u luk’i (Grupo Luk’inaka), parte de la amplia riqueza y diversidad varietal que cultivan las familias agricultoras de la comunidad, salieron por primera vez de los mercados campesinos de La Paz y El Alto para llegar a un circuito gastronómico exclusivo.

Fue el primer intento formal de comercializar estas variedades ancestrales, cultivadas por generaciones bajo el mismo manejo agroecológico de siempre, gracias a una alianza entre la startup agro-fintech Cooltiva, parte del programa Innovatech 2.0, ejecutado por la Sparkassenstiftung Alemana para la Cooperación Internacional (DSIK) y el proyecto Raíces Agroecológicas (GP-SAEP), con ejecución del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).

Ambas iniciativas son financiadas por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y la Unión Europea y promueven la agroecología. En el caso de Innovatech 2.0, el programa vincula start-ups con comunidades de productores familiares, incluyendo agroecológicos, para brindar soluciones que apoyen sus sistemas productivos, comerciales y de acceso a crédito y servicios agroclimáticos. Raíces Agroecológicas, por otro lado, trabaja en el mejoramiento participativo de variedades de semillas ancestrales y criollas, adaptadas a las condiciones locales y climáticas.

Las 9 variedades consisten, en conjunto, de una muestra mínima frente al universo real de la papa boliviana: el país cuenta con más de 1.000 variedades nativas, lo que deja abierta la pregunta de cuáles se sumarán a los próximos envíos según la demanda que vaya marcando el mercado cruceño.

El origen de la alianza – La conexión no fue casual. Según Oscar Guzmán, CEO & Founder de Cooltiva LLC, la empresa es una plataforma que busca «empoderar al pequeño productor agrícola conectándolo con mercados formales», bajo un modelo propio llamado Farmer to Business (del agricultor al negocio), orientado a «mitigar o erradicar las barreras que impiden al pequeño agricultor acceder a mercados más formales».

Ese enfoque llevó a Cooltiva hasta Innovatech: «Participamos en una convocatoria entre más de 300 startups en Latinoamérica y fuimos seleccionados, una de las pocas compañías de Bolivia en lograrlo», relató Guzmán.

La relación entre ambas organizaciones es de colaboración, explicó: Cooltiva es «el ente ejecutor del programa Innovatech en Bolivia, relacionado con cadenas de valor», mientras que Innovatech aporta recursos financieros y «asistencia técnica a través de mentorías con project managers«, bajo el programa financiado por el FIDA y cofinanciado por la Unión Europea.

Fue a través de ese programa que Cooltiva entró en contacto con el FIDA y con la Fundación PROINPA (institución que integra, junto con el INIAF y CIPCA, la alianza de socios implementadores del proyecto Raíces Agroecológicas (GP-SAEP) en Bolivia), «quienes nos recomendaron comunicarnos con la comunidad», contó Guzmán.

El camino más difícil: de Kera a Santa Cruz – Coordinar la logística no fue sencillo. Carlos Andrés Guzmán Asseff, asesor de campo de Cooltiva para la zona de los valles cruceños, recordó que el plan original era visitar Kera, pero el acceso a la zona resultó «geográficamente complicado, sobre todo porque en esas fechas el país pasaba por unos problemas sociales y teníamos muchas carreteras bloqueadas».

Aun así, «logramos coordinar el primer envío de nueve variedades de papas nativas para Santa Cruz, más la visita de uno de los productores a las instalaciones de Cooltiva», un intercambio que «facilitó totalmente nuestra comunicación» y permitió «entablar una confianza para seguir trabajando».

De cara a los próximos envíos, Guzmán Asseff explicó que el siguiente paso es mostrar las variedades a los locales de alta cocina de Santa Cruz “para poder evaluar la demanda”, así como explicar a los chefs “cómo normalmente las cocinan en Kera para que ellos puedan inspirarse en sus recetas”.

También afirmó que el reto es identificar cuáles son las más requeridas por el mercado cruceño y en qué volumen conviene trabajar con la comunidad. A esto se suman dos variables logísticas críticas: la merma durante el transporte, dado que “el camino desde la comunidad es bastante largo y el clima de Santa Cruz es totalmente distinto al de Kera”, y los costos de envío, porque “Kera queda bastante lejos” y aún deben calcular qué cantidad resulta rentable transportar.

Entre la tradición y la esperanza de un mercado justo – Del lado de los productores y las productoras, el relato tiene otro tono: el de generaciones de trabajo con la tierra que buscan, por primera vez, una salida comercial estable.

René Mamani, productor de la comunidad Kera, cultiva papas nativas desde toda su vida junto a su familia, «aproximadamente 40 años», precisa. «Una actividad que hemos realizado de generación en generación y que forma parte de nuestra forma de vida”.

Sobre lo que significa llegar a un nuevo mercado, fue directo: “Nos parece una muy buena oportunidad. Nos gustaría que, en el futuro, toda la comunidad pueda participar y enviar sus papas nativas, para que más familias se beneficien”.

Ruperto Cruz Colque, también productor de Kera, describió la comercialización tradicional como “una de las mayores dificultades” de su actividad: parte de la cosecha se destina a semilla, otra a chuño y el resto a la venta, pero salir a los mercados significa partir de la comunidad “a la una o dos de la madrugada, soportando el frío”, y muchas veces sin lograr vender toda la producción, lo que termina forzándolos a “rematar la papa a los intermediarios”. Por eso, dijo, le gustaría “contar con un mercado seguro y una venta directa”. Para este envío preparó principalmente Chiar Imilla, “la que mejor produce en mi parcela”.

Elio Mamani, secretario general de la comunidad Kera, situó la producción de papa nativa en una tradición que se remonta a “la época de nuestros abuelos”, cuando el manejo era completamente natural, sin fertilizantes químicos, y que hoy se mantiene combinando ese conocimiento ancestral con fertilizante orgánico (guano) y una aplicación mínima de químicos: “Cuando se utiliza demasiado fertilizante químico la papa cambia de sabor, mientras que con mayor uso de guano conserva su sabor natural y dulce”.

Mamani fue enfático sobre la importancia de diversificar el destino comercial: “Nuestras papas generalmente solo se comercializan en La Paz y El Alto […] en los mercados tradicionales muchas veces nos regatean el precio y dependemos de la oferta y la demanda. Actualmente los precios también han bajado por el ingreso de papa proveniente de Perú y Cochabamba”.

Se trata de los dos municipios más próximos a Kera, aunque de geografías muy distintas: La Paz se asienta en la hoyada y El Alto, unos 400 metros más arriba, en la planicie del altiplano. Acceder a un nuevo mercado, dijo, «representa una alternativa para mejorar la comercialización».

El rol de Raíces Agroecológicas y el mejoramiento participativo – Detrás del primer envío hubo un trabajo técnico sostenido, según describió Juana Flores, técnica investigadora de la Fundación PROINPA.

El proyecto Raíces Agroecológicas (GP-SAEP) estuvo a cargo de coordinar con los productores la recopilación de información sobre variedades y volúmenes disponibles, organizar el acopio y la logística de traslado, clasificar e identificar correctamente cada variedad nativa, e incluso sustituir los envases tradicionales por otros más adecuados para el transporte.

A esto se sumó una comunicación constante tanto con el equipo de Innovatech–Cooltiva como con las autoridades comunitarias, a quienes se informó de manera transparente «las cantidades acopiadas, los precios establecidos por los propios productores y el monto total a recibir». El pago, subrayó Flores, se realizó sin demoras: «Una vez recibido el producto, Cooltiva realizó el pago de forma inmediata mediante transferencia por código QR a la cuenta de uno de los representantes de los productores».

Además de la comercialización, en Kera avanza un trabajo centrado en conservación y mejora de las propias variedades. Elio Mamani lo describió como un esfuerzo colectivo: “Gracias a las capacitaciones que hemos recibido del Proyecto, estamos fortaleciendo la producción y trabajando en el mejoramiento de las variedades mediante cruzamientos, buscando materiales con mayor resistencia al cambio climático”.

El objetivo, dijo, es “seguir mejorando las papas nativas, conservar su diversidad y ampliar las oportunidades de comercialización para beneficiar a más productores de la comunidad”. Ese mejoramiento se apoya, además, en el conocimiento ancestral: son los propios productores quienes seleccionan los cruzamientos y las prácticas de manejo, a partir de su experiencia directa con cada variedad y cada parcela.

En ese sentido, el mejoramiento participativo que impulsan los productores de Kera y la apuesta comercial de Cooltiva se refuerzan mutuamente: cuantas más variedades resistentes y diferenciadas existan, mayor es tanto la seguridad alimentaria de la comunidad como el catálogo de “joyas”, en palabras de Guzmán, disponibles para la alta gastronomía.

Del chuño a la mesa gourmet: el destino de las papas – Tanto Guzmán como su asesor de campo Carlos coinciden en un punto: estas papas no están destinadas al mercado masivo. “El destino principal de estas papas nativas de Kera no es el mercado masivo, el destino de estas papas es para hoteles, restaurantes y cafeterías de gama alta de Santa Cruz, posicionado como un producto gourmet o de especialidad”, afirmó Guzmán Asseff, citando sus “características culinarias únicas: texturas, pigmentación y perfiles de sabor” como la puerta de entrada a la alta gastronomía.

Oscar Guzmán detalló cifras concretas del proceso comercial en marcha: “Hemos apuntado cerca de 16 negocios gastronómicos que están interesados en estas variedades”, y la empresa ya solicitó “un lote de 500 kilos de distintas variedades a la comunidad” para dotar de insumos a las cocinas aliadas y avanzar en lo que llamó “cocina experimental”, donde los chefs “van a empezar a desarrollar platos que sean atractivos para el comensal y generen una historia de impacto”.

Entre las variedades que más atención despertaron está la Surimana, identificada por los propios productores como Surimana o “papa dulce” en vocablo aimara, valorada por su sabor, textura y color, distintos a los de la papa comercial.

El cofundador de Cooltiva también destacó el carácter estacional del producto: “solamente tiene una campaña en el año, lo que significa exclusividad, escasez y, por supuesto, el valor”, como un factor que distingue el precio por kilo de la papa nativa frente a los commodities de papa comercial.

Texto: Acsa Macena (Unidad de Gestión del Proyecto Raíces Agroecológicas/IICA Brasil)

Colaboración: Juana Flores (Fundación PROINPA)

Fotos: Fundación PROINPA

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