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El Covid-19 agudiza brechas de género y pone en riesgo la seguridad alimentaria y sanitaria de las agricultoras

Liliana Jimenez, productora de cacao orgánico, líder solidaria, Mujer Cacaocultora de Colombia y representante de la imagen del cacao colombiano (FEDECACAO), fue una de las participantes de los foros.
Liliana Jiménez, productora de cacao orgánico, líder solidaria, Mujer Cacaocultora de Colombia y representante de la imagen del cacao colombiano (FEDECACAO), fue una de las participantes de los foros.

San José, 19 de mayo de 2020 (IICA).  En una serie de foros virtuales organizados por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), mujeres rurales de las Américas expusieron las injusticias y los desafíos que les ha generado la pandemia actual en sus vidas, familias y comunidades, una situación que impacta la seguridad alimentaria.

Los problemas de acceso a la tierra, poca oferta de capacitación, estrechez económica y sobrecargas en el cuidado de la familia son conflictos que se pusieron en evidencia durante los encuentros, en los que participaron productoras, líderes comunales y representantes de comunidades indígenas, instituciones de gobierno y organismos internacionales.

En prácticamente todos los casos ha sido evidente la preocupación ante las repercusiones generadas por el Covid-19 en las actividades productivas y en los territorios. Los foros han abarcado las regiones Mesoamericana, Caribe, Norte, Sur y Andina del hemisferio.

Una participante de Venezuela, por ejemplo, narró cómo tiene que caminar kilómetros para vender sus productos por falta de combustible y recibir servicios de salud en comunidades donde escasea el agua, en las que conseguir insumos básicos para la producción es realmente difícil y donde el limitado o nulo acceso a Internet, aunque palpable, es el menor de los problemas.

“La crisis del Covid-19, sumada a la de los combustibles, hace difícil transportar los productos y que las personas tengan acceso a los alimentos. Las mujeres rurales tienen que caminar muchísimo para comprar los insumos básicos”, dijo Yelmi Urrutia, coordinadora del Proyecto Huertos Familiares en Venezuela (Acción Campesina).

El peligro de perder las pocas tierras para agricultura que están en manos de mujeres y con las cuales logran mantener a sus familias fue una de las principales angustias expresadas.

“En México no veo una situación bastante alentadora económicamente. Se viene una venta de tierras en el campo debido a los efectos del Covid-19”, anunció María Sánchez, abogada en derechos humanos y trabajo organizativo en la comunidad indígena ZOQUE.

“La pandemia nos ha hecho retroceder en temas de género, porque han aumentado las cargas de la mujer en el cuidado de la familia. Pero no vamos a volver al pasado, los temas sociales deben tener mayor importancia y es imperativo incorporar el enfoque de género en las nuevas estrategias de desarrollo”, consideró el Director General del IICA, Manuel Otero.

Pandemia y sobrecargas de trabajo

Las mujeres rurales de las diversas regiones americanas manifestaron que el acceso a herramientas tecnológicas se ve truncado al no tener, en muchos casos, conexión a Internet, lo que se agrava con la falta de tiempo por el cuido de los hijos y el trabajo en el campo.

“Al principio de la pandemia estábamos paralizadas, con miedo; pero utilizamos nuestra creatividad para paliar sus efectos y seguir produciendo”, dijo Karina Águilas, presidenta del Comité de Género y socia productora de la Cooperativa Manduvirá, en Paraguay.

“Una de las principales necesidades que nos genera el Covid-19 es la orientación y el espacio para que las mujeres rurales continúen capacitándose”, agregó.

“Algunos de nuestros productos se venden a través de e-commerce pero los agricultores tienen dificultades logísticas para hacerlos llegar al consumidor, a raíz del distanciamiento social y la falta de acceso a Internet”, expresó Jussara Dantas, de Brasil, socia fundadora de la Cooperativa Agropecuária Familiar de Canudos, Uauá y Curaçá (COOPECUC).

Sin embargo, algunos países mantienen proyectos para paliar el desafío de la falta de tiempo.

“Para capacitarnos encontramos una gran barrera. Nuestra responsabilidad es facilitar estos procesos para las mujeres en el campo, porque por sus responsabilidades no tienen el tiempo necesario. En Costa Rica damos casas de cuido para que puedan tener tiempo y sumarse a procesos productivos que mejoren sus ingresos”, manifestó Xinia Chávez, productora de café y Directora Ejecutiva del Instituto del Café de Costa Rica (ICAFE).

Rosalia Pereiro, de la Secretaría de Género de la Unión de Trabajadores de la Tierra de Argentina (UTT), y Zulma Molloja, vocera  de la UTT, destacaron que a pesar de la pandemia las mujeres del campo siguen produciendo alimentos -contemplando los cuidados necesarios-  pero que el contexto es muy duro y las desigualdades se acentúan.

“Tenemos alrededor de 200 promotoras rurales de género en 13 provincias de la Argentina, donde la realidad de la mujer es mucha más cruda”, dijo Pereiro. Zulma Molloja complementó: “en medio de esa profundización de la inequidad, las mujeres siguen cumpliendo con los roles de cuidado de las familias y sus comunidades, continúan trabajando por llevar bolsones de comida a quién no tiene y mantienen comedores escolares para garantizar la seguridad alimentaria”.

Un comentario reiterado en los foros fue el temor de salir a cosechar y el de los consumidores por contagiarse. Además, el acceso al agua fue señalado como otro desafío primordial.

“La pandemia evidencia una alta necesidad de medidas estratégicas para la subsistencia de la humanidad. En Guatemala, muchas comunidades han manifestado que los productos agrícolas han sido rechazados por temor a que estén contaminados con el virus”, dijo María Tuyuc, presidenta de la Red Global de Empresarios Indígenas de Guatemala.

Silvia Vale Nina de Bolivia, Ingeniera Agrónoma y agricultora de la zona norte de Fernández Alonso, también tuvo voz en los eventos virtuales organizados por el IICA.
Silvia Vale Nina de Bolivia, Ingeniera Agrónoma y agricultora de la zona norte de Fernández Alonso, también tuvo voz en los eventos virtuales organizados por el IICA.

“El cambio climático y la sequía están afectando fuertemente la agricultura familiar chilena, principalmente cuando debemos escoger si lavarnos las manos o regar los campos”, dijo Carol Acevedo, presidenta de la Red Apícola Nacional de Chile.

Ante la pandemia, en los foros también fue destacada la preocupación porque se produzcan retrocesos en materia de derechos humanos, productividad agrícola y seguridad alimentaria.

“Es el momento de que los países miren a la agricultura, a la ruralidad y el papel preponderante de la mujer para garantizar la salud y la seguridad alimentaria” dijo Alejandra Mora, secretaria ejecutiva de la Comisión Interamericana de Mujer de la OEA.

“Los jóvenes tienen que tomar la batuta en el sector rural. El promedio de quienes trabajan en el sector es de edad avanzada y este segmento es sumamente vulnerable al virus”, expresó Lucila Quintana, directora de la Junta Nacional de Café de Perú (CONVEAGRO).

Para Federico Villarreal, director de Cooperación Técnica del IICA, los foros organizados han permitido entender con más profundidad algunos problemas actuales de las mujeres rurales del hemisferio, que llevarán al Instituto a plantear soluciones concretas. Estos foros están disponibles en www.iica.int y las redes sociales de este organismo. 

Más información:
Gerencia de Comunicación Institucional del IICA.
comunicación.institucional@iica.int