Ciudad de México, 16 de julio de 2026.- El Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) participó en el 4° Congreso Nacional de Sanidad e Inocuidad Agroalimentaria 2026, un espacio que reunió a autoridades, organismos internacionales, especialistas, academia y representantes del sector productivo para dialogar sobre los desafíos y oportunidades de la sanidad, la inocuidad y la calidad agroalimentaria en México.
Una agenda regional para riesgos que trascienden fronteras
En el panel “Acciones estratégicas de los organismos internacionales y regionales para apoyar la sanidad e inocuidad de México”, el Dr. Diego Montenegro Ernst, Representante del IICA en México, presentó la visión del Instituto sobre el papel de la cooperación técnica internacional en el desarrollo de sistemas agroalimentarios más competitivos, inclusivos, resilientes y articulados.
En este espacio intervino junto a Raúl Antonio Rodas Suazo, Director Ejecutivo del Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (OIRSA), y el Dr. Jelle Van Loon, Director Asociado del Programa de Sistemas Agroalimentarios Sostenibles para América Latina del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT).
Durante su exposición, Montenegro explicó que el IICA entiende la agricultura desde una visión ampliada, que abarca los sistemas agroalimentarios desde el campo hasta el consumidor final. En ese sentido, la labor del Instituto se orienta a desarrollar capacidades, actualizar conocimientos, catalizar alianzas y facilitar la colaboración entre sus 34 Estados Miembros.
Sanidad e inocuidad, pilares de la seguridad alimentaria
El Representante del IICA indicó que la sanidad animal, la sanidad vegetal y la inocuidad de los alimentos han dejado de ser temas exclusivamente veterinarios o fitosanitarios, para convertirse en componentes fundamentales de la seguridad alimentaria, el acceso a mercados, la estabilidad económica y la salud pública global.
También hizo referencia a los desafíos cada vez más complejos que enfrentan los sistemas agroalimentarios, entre ellos la variabilidad climática, la modificación en los patrones de distribución de plagas y enfermedades, la movilidad de personas, el dinamismo del comercio internacional y la creciente exigencia de los consumidores en materia de trazabilidad e inocuidad.
Desde esta perspectiva, consideró que la cooperación internacional debe contribuir con acciones precisas, construidas a partir del diálogo permanente con las autoridades nacionales y de la definición de prioridades compartidas entre países.
“Lo regional no es necesariamente la sumatoria de las iniciativas particulares de cada país; es mucho más complejo que eso”, apuntó al referirse a la necesidad de construir agendas comunes que permitan prevenir emergencias, robustecer mecanismos de vigilancia, impulsar sistemas de alerta temprana y consolidar capacidades regionales de respuesta. Agregó que los organismos internacionales pueden desempeñar un papel clave en la articulación de actores, la promoción del diálogo y la generación de acuerdos entre países para atender los riesgos sanitarios desde una perspectiva que trascienda las soluciones nacionales.
Una visión integral para sistemas más competitivos y sostenibles
En la conversación con los panelistas, Montenegro sostuvo que la transformación hacia sistemas agroalimentarios más competitivos, sostenibles, equitativos e inclusivos requiere superar las visiones fragmentadas y promover una comunicación permanente entre disciplinas, instituciones y sectores. A partir de esta mirada, dejó claro que la sanidad y la inocuidad atraviesan de manera transversal temas como productividad, comercio nacional e internacional, bioeconomía circular y desarrollo rural de los territorios.
También se refirió a la importancia de la coordinación interinstitucional, al advertir que los desafíos sanitarios no pueden atenderse únicamente desde las secretarías o ministerios de agricultura, sino que requieren la participación de áreas vinculadas con salud, medio ambiente, economía, relaciones internacionales y otros sectores estratégicos.
En ese mismo sentido, reconoció el papel del sector privado en la construcción de respuestas más sólidas ante emergencias sanitarias y desafíos de sostenibilidad. Su colaboración, añadió, es fundamental no sólo en materia de financiamiento, sino también en el diseño de políticas públicas, iniciativas de largo plazo y alianzas público-privadas que amplíen la capacidad de respuesta del sistema agroalimentario.
Enseñanzas sobre el gusano barrenador del ganado
La participación del IICA en el Congreso también incluyó la ponencia de la Ing. Alejandra Díaz Rodríguez, especialista del Programa de Sanidad Agropecuaria, Inocuidad y Calidad de los Agroalimentos de la Sede Central del IICA, titulada “Una enfermedad, múltiples desafíos: lecciones del Gusano Barrenador del Ganado para una gestión integral del riesgo sanitario”.
Díaz Rodríguez explicó que el gusano barrenador del ganado debe entenderse no sólo como una enfermedad o como la presencia de un agente causal, sino como un desafío que puede impactar la producción pecuaria, la fauna silvestre, las comunidades, los territorios, los medios de vida y la biodiversidad.
Por ello, la especialista detalló que la gestión del riesgo sanitario debe considerar no sólo la amenaza, sino también la exposición, la vulnerabilidad y las capacidades institucionales de respuesta.
Prepararse antes de la emergencia
De acuerdo con Díaz Rodríguez, una gestión integral del riesgo sanitario requiere articular vigilancia, información, diagnóstico, comunicación estratégica, comunicación del riesgo, preparación, respuesta, movilización animal, inocuidad y cooperación. Además, hizo hincapié en que la resiliencia sanitaria se construye antes de la emergencia, mediante capacitación, simulacros, formación de multiplicadores y trabajo territorial con comunidades y gobiernos locales.
En materia de inocuidad, expuso que las decisiones sanitarias pueden tener efectos en todo el sistema agroalimentario. Como ejemplo, mencionó que ante el principio preventivo de que “sin heridas no hay gusaneras”, el incremento en el uso de medicamentos veterinarios debe acompañarse de buenas prácticas pecuarias y uso responsable, para evitar posibles riesgos asociados a residuos en carne o leche.
Finalmente, coincidió en la importancia de la cooperación regional para ampliar capacidades nacionales y construir bienes públicos regionales, como protocolos de movilización animal y vigilancia epidemiológica. Las próximas emergencias sanitarias podrán ser distintas, pero requerirán capacidades similares: comprensión del riesgo, intercambio de experiencias, inteligencia sanitaria, inocuidad, comunicación y cooperación.
Cooperación técnica para respuestas más sólidas
Con estas participaciones, el IICA reafirmó su compromiso de acompañar a México y a los países de la región en el fortalecimiento de sus sistemas de sanidad e inocuidad agroalimentaria, mediante cooperación técnica, gestión integral del riesgo, innovación tecnológica, inteligencia sanitaria y articulación entre gobiernos, organismos internacionales, sector privado, academia y productores.
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Carolina Salmerón
Encargada de Comunicación
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