Ciudad de México, 24 de junio, 2026 (IICA). Representantes de los programas nacionales de control del Gusano Barrenador del Ganado (GBG), de vigilancia de residuos en alimentos de origen animal y del sector productivo de siete países se reunieron en México para analizar el uso de medicamentos veterinarios asociados al control de esta enfermedad y fortalecer las acciones conjuntas orientadas a la protección de la sanidad animal, la inocuidad de los alimentos y la sostenibilidad de la producción pecuaria en la región.
El intercambio se dio en el Encuentro regional sobre uso de medicamentos veterinarios en el control del GBG y vigilancia de residuos en leche y carne, organizado en Ciudad de México por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), la Federación Centroamericana del Sector Lácteo (FECALAC) y la Secretaría Ejecutiva del Consejo Agropecuario Centroamericano (SECAC).
El evento de tres días reunió a 36 representantes de Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México y Panamá, entre ellos a coordinadores de los programas de control del GBG, responsables de vigilancia de residuos, técnicos de la Comisión Panamá-Estados Unidos para la Erradicación y Prevención del Gusano Barrenador del Ganado (COPEG), expertos en sanidad e inocuidad alimentaria, autoridades sanitarias y representantes del sector productivo.
El encuentro constituyó un espacio pionero de diálogo regional al reunir, por primera vez, a actores responsables de programas que habitualmente operan de forma independiente, pero que enfrentan desafíos cada vez más interrelacionados.
El GBG es una plaga causada por una mosca cuyas larvas afectan principalmente al ganado bovino, pero también a otras especies domésticas, silvestres e incluso a humanos. Su aparición de nuevo en la región ha incrementado el uso de medicamentos veterinarios para el tratamiento de miasis (infección parasitaria causada por larvas de la mosca que se alimentan de tejido vivo) y la atención de heridas en animales, lo que ha generado la necesidad de fortalecer la coordinación entre los programas de control sanitario y los sistemas de vigilancia de residuos en leche y carne.
Los países compartieron experiencias sobre la situación epidemiológica del GBG, los tratamientos veterinarios utilizados, los desafíos regulatorios y las capacidades nacionales para la vigilancia de residuos en alimentos de origen animal. Las discusiones permitieron identificar oportunidades para fortalecer la gestión de riesgos, mejorar el intercambio de información y promover enfoques de vigilancia basados en evidencia.
Uno de los principales consensos alcanzados fue que la prevención continúa siendo la herramienta más efectiva para reducir el impacto del GBG. La detección y atención temprana de heridas, junto con la adopción de buenas prácticas pecuarias, fueron reconocidas como medidas fundamentales para disminuir la incidencia de la enfermedad, reducir la necesidad de tratamientos medicamentosos y contribuir a la producción de alimentos inocuos.
Asimismo, los participantes coincidieron en que la actual situación epidemiológica representa una oportunidad para fortalecer la articulación entre los programas de control del GBG, los sistemas de vigilancia de residuos, las autoridades responsables del registro de medicamentos veterinarios, los laboratorios oficiales y el sector productivo.
“Para el IICA es esencial atender este tipo de emergencias sanitarias con un enfoque regional. Reunir en un mismo espacio a productores, técnicos, investigadores, responsables de programas sanitarios y autoridades permite construir soluciones más integrales y sostenibles para enfrentar la plaga y proteger la producción pecuaria de la región”, afirmó José Luis Ayala, coordinador técnico del IICA México.
Oswaldo Segura, especialista regional en competitividad agrícola de la SECAC, destacó la importancia de fortalecer la coordinación regional para enfrentar desafíos sanitarios comunes.
“Necesitamos continuar construyendo mecanismos de cooperación entre países e instituciones. La articulación entre agricultura, salud, inocuidad y sector productivo es fundamental para responder de manera efectiva a los desafíos que plantea el Gusano Barrenador del Ganado”, señaló.
En la cita los participantes también identificaron diversas líneas de trabajo para fortalecer la respuesta regional, entre ellas la promoción del uso responsable de medicamentos veterinarios, el desarrollo de una guía regional de buenas prácticas pecuarias, el fortalecimiento de los programas de vigilancia de residuos basados en riesgo, la cooperación entre laboratorios, la generación de evidencia técnica y el establecimiento de mecanismos permanentes de intercambio de información.
Alianzas para una respuesta integral
En Ciudad de México, el sector productivo destacó que la prevención de residuos y el control efectivo del GBG requieren una responsabilidad compartida entre productores, organizaciones gremiales, industria veterinaria, establecimientos de comercialización de medicamentos, academia y autoridades sanitarias. Asimismo, se resaltó la importancia de las alianzas público-privadas como mecanismo para ampliar el alcance de las acciones de prevención, capacitación y gestión de riesgos.
“El principal objetivo es tener líneas de acción conjuntas. Como sector privado estamos comprometidos en apoyarlas, contribuir con recursos técnicos y financieros, y analizar e identificar las brechas que tenemos como región en temas de contaminantes y residuos en leche y carne, alrededor del problema del GBG”, comentó Ramiro Pérez, representante de FECALAC.
“Estos espacios de intercambio nos permiten aprender de las experiencias de otros países y fortalecer nuestras acciones de prevención. El objetivo es avanzar hacia la contención y posteriormente la erradicación de la plaga mediante un esfuerzo conjunto de toda la región”, expresó Octavio Hernández, director general de la Asociación Mexicana de Productores de Leche (AMLAC).
Juan Ramón González, representante de la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas (CNOG) de México, subrayó que la cooperación regional constituye un elemento indispensable para enfrentar el avance de la enfermedad. “Estamos enfrentando una emergencia que requiere solidaridad y coordinación. Hoy los países están uniendo esfuerzos y compartiendo experiencias porque entendemos que el desafío es común y que solamente podremos enfrentarlo trabajando juntos”, afirmó.
Al cierre del encuentro, los participantes coincidieron en que el control sostenible del GBG y la prevención de riesgos asociados a residuos en alimentos de origen animal requieren enfoques integrados que articulen las capacidades de los servicios veterinarios oficiales, los programas de vigilancia, los laboratorios y el sector productivo.
“La salud animal, la inocuidad de los alimentos y la salud pública están estrechamente conectadas. Este encuentro demostró que el intercambio de experiencias y la cooperación regional son fundamentales para fortalecer la capacidad de respuesta de los países y proteger la confianza de los consumidores en los alimentos que producimos”, concluyó Alejandra Díaz, especialista técnica en Sanidad Agropecuaria, Inocuidad y Calidad de los Alimentos del IICA,
Como parte de las actividades del encuentro, los participantes realizaron una visita técnica al Laboratorio de Residuos del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA) de México, con el propósito de conocer las capacidades analíticas disponibles y las experiencias desarrolladas por este país en materia de vigilancia de residuos en alimentos de origen animal.
Más información:
Alejandra Díaz, especialista técnica en Sanidad Agropecuaria, Inocuidad y Calidad de Alimentos del IICA.
alejandra.diaz@iica.int