Santiago de Chile, 10 de julio de 2026 (IICA) – La transición hacia una producción de arroz sostenible avanza en América Latina y el Caribe. Así lo demuestra un proyecto de cooperación técnica desarrollado en Brasil, Chile, Ecuador y Uruguay por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) con el apoyo del Global Methane Hub y otras instituciones de investigación agrícola regionales y que tiene potencial de aportar beneficios económicos, sociales y ambientales.
Los principales resultados de las últimas dos temporadas agrícolas, así como los aprendizajes y los desafíos por enfrentar, fueron compartidos durante un webinar regional en el que participaron investigadores, organizaciones de productores arroceros y otros actores vinculados al financiamiento climático.
El arroz es un cultivo esencial para la seguridad alimentaria en América Latina y es producido en su mayor parte por pequeños agricultores. Su producción tradicional por inundación es una fuente significativa de metano, gas de efecto invernadero de gran potencia, y también es ineficiente en el uso de recursos como el agua.
En consecuencia, la transición hacia una producción sostenible ofrece grandes oportunidades, que incluyen menores costos de producción, mayor resiliencia para los agricultores y una reducción drástica de emisiones y consumo de agua.
La iniciativa “Transición hacia una producción de arroz sostenible en Latinoamérica” se basa en la innovación tecnológica y hace foco en la realidad, los conocimientos y las prácticas de los agricultores que posibilitan que el arroz sea uno de los alimentos más consumidos en las mesas de los países de la región.
Fernando Barrera, especialista del IICA en Chile y coordinador regional del proyecto, realizó una exposición sobre los objetivos de la iniciativa y los logros ya alcanzados, mientras que las experiencias en los distintos países fueron contadas en detalle por Karla Cordero, del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), de Chile; Alvaro Roel, del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), de Uruguay; Marcelo Castro, del IICA Ecuador; Cimelio Bayer, del Instituto Rio Grandense de Arroz (IRGA); y André García, de la Empresa de Investigación Agropecuaria y Extensión Rural de Santa Catarina (EPAGRI), estos dos últimos de Brasil.
Barrera explicó que el proyecto está respaldado por una estrategia holística, con base en la innovación tecnológica, la medición de emisiones, la incidencia en políticas públicas, el acceso a financiamiento y el escalamiento a través del acceso a fondos climáticos.
En el convencimiento de que el factor humano es esencial para lograr cambios, el proyecto se propuso indagar en los conocimientos, las actitudes y las prácticas de los agricultores. Así, se realizó una radiografía del productor arrocero latinoamericano, a través de más de 170 entrevistas.
Se detectó que existe un desconocimiento generalizado sobre la magnitud de las emisiones de metano del cultivo de arroz bajo inundación. Al mismo tiempo, hay un fuerte rechazo a reducir los períodos de inundación por temor a perder rendimiento o calidad y un interés creciente en adoptar variedades de ciclo corto. Las entrevistas se combinaron con talleres participativos orientados a descubrir las realidades locales y el desarrollo de parcelas de práctica.
También se realizaron estudios sobre las preferencias y las actitudes de los consumidores en varias partes del mundo para saber si están dispuestos a pagar un mayor precio por un arroz producido.
“Los incentivos económicos y los mercados de carbono –dijo Barrera- pueden ser un importante motor de cambio. Visibilizar el sector arrocero de nuestra región como un rubro de alto potencial estratégico para proyectos de reducción de emisiones es clave para atraer inversiones”.
El webinar fue abierto por Lloyd Day, Subdirector General del IICA, y Kofi Boateng, del Global Methane Hub.
“Este proyecto simboliza exactamente el tipo de cooperación técnica que el sector agropecuario de nuestra región necesita. Estamos respondiendo con evidencia a la pregunta de si es posible producir arroz de manera sostenible y construyendo capacidades a nivel regional. Contamos con la participación de equipos técnicos en los cuatro países que antes trabajaban de forma paralela y hoy lo hacen coordinadamente. Ese el activo más valioso de este proyecto”, señaló Day.
Advirtió que la transición hacia sistemas arroceros sostenibles es un proceso que requiere tiempo, inversiones, desarrollo de tecnologías, políticas públicas y colaboración regional. “Ningún país –afirmó- lo puede hacer solo. La fortaleza está en la escala regional y el IICA es un actor clave porque tiene una presencia única en todos los países del continente y cuenta con la confianza de los sectores público y privado”.
Kofi Boateng se refirió a la importancia que tiene el trabajo en América Latina para el Global Methane Hub, que se ha puesto el objetivo de reducir las emisiones de la agricultura en un 10% para 2020 y en un 50% para 2050. “Es una meta ambiciosa –reconoció- pero que puede lograrse con esfuerzos coordinados”.
Boateng dijo que el Global Methane Hub –red que reúne a científicos, expertos, activistas, formadores de políticas públicas y filántropos de todo el mundo- trabaja en distintos países para avanzar en el desarrollo de métodos de mitigación de las emisiones de metano del arroz que sean viables para los agricultores y fáciles de escalar.
“El foco de nuestras investigaciones está en las prácticas agronómicas, las herramientas de medición de emisiones, la genética de las semillas, las mejoras en la salud de los suelos y los agentes de reducción de emisiones de metano”, sostuvo.
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