São Paulo, 29 de junio de 2026 (IICA). Cerrar brechas de productividad y aumentar los rendimientos en cultivos clave desencadenaría el potencial de la agricultura de las Américas para desempeñar un papel decisivo en el desarrollo de combustibles sostenibles de aviación (SAF) y la descarbonización del transporte aéreo internacional.
Con este planteamiento, participaron el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y la Coalición Panamericana de Biocombustibles Líquidos (CPBIO) en Argus Biofuels & Feedstocks Latin America Conference 2026, uno de los principales encuentros de la región sobre biocombustibles, materias primas renovables y transición energética, realizado este año en São Paulo, Brasil.
Agustín Torroba, especialista internacional en Biocombustibles y Energías Renovables del IICA y Secretario Ejecutivo de la CPBIO, participó en dos paneles junto con representantes de la industria, organismos internacionales, empresas y especialistas de la industria, en los que se analizaron los desafíos y oportunidades para escalar la producción de combustibles sostenibles de aviación.
Torroba destacó que la agricultura debe ser entendida como un recurso ambiental para la descarbonización y no como un obstáculo para la transición energética.
“Cerrar brechas de productividad agrícola es una de las vías más concretas para hacer que el SAF sea una realidad. Solo mejorando rendimientos en los seis principales cultivos utilizados para biocombustibles —maíz, caña de azúcar, trigo, soja, palma y colza— podría alcanzarse un potencial de más de 512 millones de metros cúbicos de combustibles sostenibles de aviación, por encima de los 449 millones de metros cúbicos que IATA estima necesarios hacia 2050 para cumplir el objetivo de cero emisiones netas. Esto permitiría ampliar la oferta de materias primas sin avanzar sobre nuevas hectáreas, convirtiendo a la agricultura en un verdadero recurso ambiental para la descarbonización de la aviación”, afirmó.
Los paneles también abordaron la necesidad de avanzar con una visión pragmática para el desarrollo de SAF, basada en materias primas sostenibles, abundantes y asequibles. En ese sentido, se destacó el potencial de las cadenas agroindustriales ya consolidadas en la región, vinculadas al maíz, la caña de azúcar, los aceites vegetales, las grasas y el etanol.
Asimismo, se remarcó el papel que pueden desempeñar las rutas tecnológicas HEFA y ATJ, actualmente entre las más avanzadas para la producción de SAF, al permitir integrar las cadenas de aceites, grasas y alcoholes de las Américas a los nuevos mercados de combustibles renovables para la aviación.
Para el IICA y la CPBIO, las Américas cuentan con ventajas estructurales únicas para contribuir a la transición energética global. La disponibilidad de recursos naturales, la experiencia acumulada en biocombustibles líquidos, la capacidad industrial instalada y el conocimiento técnico desarrollado durante décadas posicionan a la región como un actor estratégico para el desarrollo de la aviación sostenible.
Sin embargo, para transformar ese potencial en inversiones concretas será necesario avanzar en reglas claras, metodologías comparables para medir la huella de carbono y señales económicas que permitan acelerar el despliegue comercial del SAF a escala global.
Durante el evento también participaron representantes de organizaciones miembros de la CPBIO, entre ellas ALUR de Uruguay y BIOCAP de Paraguay, quienes compartieron experiencias vinculadas al desarrollo de materias primas sostenibles, certificación, competitividad e integración regional de las cadenas de valor de los biocombustibles.
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