Ronald F. Robles Martínez, asistente de investigación, Elizabeth Johnson, especialista internacional y Joseph Baptiste, agricultor inspeccionan el cultivo de batata en un campo en Santa Lucía.
Castries, Santa Lucía, 16 de abril de 2026 (IICA). Esfuerzos dirigidos a fortalecer la producción de batata (también conocida como camote) y a conservar recursos genéticos vitales están cobrando impulso dentro del Proyecto de Producción de Batata de Última Generación en el Caribe, con la participación de una comunidad de práctica de la que forman parte especialistas técnicos de Antigua y Barbuda, Barbados, Jamaica, Santa Lucía y Trinidad y Tobago.
El proyecto es implementado por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, en colaboración con los ministerios de Agricultura de Antigua y Barbuda, Jamaica y Santa Lucía, junto con el Instituto de Investigación y Desarrollo Agrícola del Caribe.
Actividades de capacitación teórica y práctica celebradas en línea recientemente reunieron a 73 profesionales en agricultura de la academia, misiones técnicas y los sectores público y privado, a fin de identificar, caracterizar morfológicamente y catalogar variedades de batata. Estas sesiones, llevadas a cabo en colaboración con el Centro Internacional de la Papa (CIP), forman parte de una iniciativa regional más amplia, dirigida a mejorar la diversidad genética del cultivo, fortalecer los sistemas de semillas y aumentar la resiliencia climática de la producción de batata en todo el Caribe.
Participantes de Jamaica evalúan la producción con el Dr. Robles.
En primer lugar, antes de aplicar sus conocimientos en ejercicios prácticos sobre el terreno en cuatro de los países participantes, estas personas tomaron parte en cinco sesiones virtuales, centradas en los 30 descriptores reconocidos en el plano internacional que se utilizan para identificar rasgos clave (como la forma de las hojas y las características del tallo y de las raíces) de los recursos genéticos de la batata o camote.
Las autoridades de Antigua y Barbuda señalaron que en la actualidad se encuentran documentadas aproximadamente 73 accesiones de batata y que, como parte del Proyecto de Producción de Batata de Última Generación en el Caribe, en colaboración con el CIP, se prevé la introducción de otras 19 variedades, lo que ampliará aún más la base genética del país.
Dicho proyecto está dotando a los profesionales agrícolas de las habilidades necesarias para identificar y conservar valiosos recursos genéticos, a fin de lograr una mejor utilización, al mismo tiempo que se brinda apoyo a los agricultores en la adopción de variedades de alto rendimiento y resilientes al clima. Se espera que estos esfuerzos contribuyan a mejorar la seguridad alimentaria y nutricional en todos los países participantes.
Un participante de Antigua y Barbuda inspecciona batatas en el campo.
El financiamiento proviene del Fondo de Distribución de Beneficios del Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura, gestionado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, con cofinanciamiento de la Unión Europea.
Por medio de esta iniciativa de cuatro años de duración se sigue fomentando la colaboración regional y el intercambio de conocimientos, lo que consolida una comunidad de práctica en apoyo a la producción sostenible de batata o camote en todo el Caribe.
Actividad de campo en Barbados.
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