San José, 9 de junio de 2026 (IICA) – El impacto de los actuales conflictos geopolíticos en los sistemas agroalimentarios de las Américas, en especial el alza en los precios de los fertilizantes y las disrupciones en el comercio de este insumo clave, torna urgente que los países del continente dejen de lado acciones aisladas y, en base al diálogo y la cooperación, se unan en una respuesta coordinada entre los gobiernos y los diversos actores del sector.
Así lo señalaron representantes del sector privado –incluyendo líderes del área de fertilizantes, insumos, logística y energía-, que participaron en un encuentro de alto nivel convocado por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y que encabezó el Director General del organismo, Muhammad Ibrahim.
El objetivo fue discutir las implicancias del actual contexto en Medio Oriente, que se suma a otros shocks geopolíticos y de mercado con consecuencias globales, especialmente en la provisión de insumos fundamentales para la producción agropecuaria.
El IICA convocó al debate con la convicción de que es indispensable profundizar la interacción entre el sector público y el sector privado, que cumple un rol central en la producción, distribución y toma de decisiones a lo largo de las cadenas de valor agroalimentarias.
El Director General del IICA y Kip Tom, referente del sector agropecuario estadounidense y vicepresidente de Política Agrícola en el America First Policy Institute (AFPI), además de ex embajador de su país ante organismos internacionales con sede en Roma, abrieron la reunión, que fue moderada por Gabriel Carballal, productor agropecuario uruguayo y secretario de Global Farmer Network.
Los participantes enfatizaron que, en el continente, el sector agropecuario es esencial para el desarrollo económico de los países y también para la seguridad alimentaria global, por lo que resulta esencial la elaboración de respuestas que permitan reducir vulnerabilidades.
Hicieron hincapié, además, en el rol central del IICA dada su capacidad de establecer nexos con gobiernos, instituciones de investigación, academia, sociedad civil y organismos de financiamiento, con el objetivo de promover políticas públicas e inversiones en herramientas que ayuden a los productores agropecuarios a ser más resilientes ante las crisis.
Prioridad en agricultores más vulnerables
El aumento del precio internacional de los fertilizantes fue señalado como un problema central, pero no el único, ya que otras áreas, como energía, transporte y logística y la cuestión del comercio, fueron identificadas también como fuente de preocupación.
Se señaló, en ese sentido, la necesidad de encarar respuestas de corto, mediano y largo plazo.
Las primeras deben orientarse prioritariamente a los pequeños y medianos productores, que son quienes tienen menos armas para enfrentar la crisis. Con una mirada más amplia, se coincidió en que el actual contexto debe ser aprovechado como una oportunidad para acelerar la transformación basada en ciencia e innovación de los sistemas agroalimentarios del continente.
Desde el sector privado se dieron detalles de los logros que se vienen alcanzando en el continente en el desarrollo de bioinsumos y, particularmente, de biofertilizantes, que fueron señalados como parte de la solución.
También fue apuntada la necesidad de una mayor coordinación entre sector público y privado para promover decididamente la transferencia de tecnologías hacia pequeños y medianos agricultores, responsables en América Latina y el Caribe de la mayor parte de los alimentos que se producen en la región.
La obligación de gastar más dinero en fertilizantes puede modificar decisiones de siembra de los productores o llevarlos a gastar menos en otros insumos, lo que en última instancia puede generar disminución de rendimientos, aumentos en los precios de los alimentos e impactar sobre la seguridad alimentaria.
En ese sentido, la enorme riqueza de recursos naturales fue señalada como un valioso activo del continente, que ya está siendo transformada en oportunidades de desarrollo a través de proyectos de bioeconomía, que ponen en primer plano la innovación y el cuidado del ambiente.
La región también es dueña de importantes reservas de gas natural, materia prima esencial para la producción de fertilizantes nitrogenados, que hoy son importados en su mayor parte y así se convierten en fuente de exposición de los países a los shocks externos.
Parte del cambio de paradigma necesario para reducir la exposición a las situaciones traumáticas debe darse a través de la armonización de las normativas regionales en temas vinculados al comercio agrícola, de manera de promover mercados más abiertos en la región, coincidieron los participantes.
Se subrayó, además, la necesidad de fortalecer los sistemas de información para mejorar la capacidad de los países de anticipar crisis.
Con la convocatoria, el organismo hemisférico reafirmó su voluntad y su compromiso de liderar los esfuerzos de coordinación entre los distintos actores de las Américas, con la misión de mitigar impactos sobre los países y sus poblaciones de las crisis múltiples y aprovechar las oportunidades que se presentan.
Este diálogo con el sector privado fue antecedido por otro promovido recientemente por el IICA, en el que ministros y altos funcionarios de Agricultura de las Américas realizaron un llamado a mejorar la coordinación entre los países con el objetivo de reducir las vulnerabilidades de los sistemas agroalimentarios y fortalecer el rol del continente como principal proveedor de alimentos del mundo.
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