Cork, Irlanda, 19 de junio de 2026 (IICA) – Fortalecer los sistemas agroalimentarios de las Américas es un objetivo de interés global y no apenas una prioridad del continente, afirmó el Director General del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Muhammad Ibrahim, en una de las mayores conferencias internacionales del agro, celebrada este año en Irlanda.
La Conferencia Mundial 2026 de la International Food and Agribusiness Management Association (IFAMA) se desarrolla este año durante cinco días en la University College, de la ciudad irlandesa de Cork.
Allí, ante unos 400 participantes de más de 40 países, Ibrahim afirmó que “las Américas desempeñan un papel sistémico para el planeta”, agregando que, “lo que sucede en el continente afecta la disponibilidad mundial de alimentos, los precios internacionales, los flujos comerciales, las cadenas de suministro, la producción de energía y la seguridad alimentaria de muchos países importadores”.
El encuentro de IFAMA de este año explora estrategias para revitalizar los sistemas agroalimentarios en el actual contexto de cambios geopolíticos, tecnologías innovadoras, variabilidad climática, volatilidad de los precios, nuevas demandas de los consumidores y riesgos de salud alimentaria.
Participan agricultores, empresarios, formadores de políticas públicas, académicos, investigadores y estudiantes, con una agenda de trabajo colaborativa que incluye estudio de casos y busca contribuir a fortalecer las respuestas y la adaptación de los sistemas agroalimentarios a los desafíos, de manera que sirvan mejor a la humanidad.
Continente clave para la estabilidad
“El mundo todavía debe entender de manera acabada que el continente americano no es solo un gran productor y exportador de alimentos, sino que es también uno de los pilares de la estabilidad global alimentaria, energética y ambiental”, afirmó Ibrahim, en una de las exposiciones que atrajo más interés en el evento.
El Director General del IICA fue uno de los oradores en un debate de dos continentes acerca de cuáles son los caminos actuales para lograr resiliencia, en un mundo donde la escala, la velocidad y la simultaneidad de las disrupciones están haciendo cada vez más compleja la tarea de garantizar alimentos sanos y accesibles para todos.
Participaron también Marcos Fava Neves, de la Universidad de San Pablo y Fu Wenge, académico de la Universidad Agrícola de China.
Durante la discusión se puso en primer plano que América Latina y el Caribe es la mayor región exportadora neta de alimentos del mundo. Representa alrededor del 23% de las exportaciones agroalimentarias mundiales y cerca del 13% del valor neto mundial de la producción agrícola y pesquera. La región también es líder mundial en mercados estratégicos como soja, maíz, carne vacuna y aviar, café, azúcar, frutas, pesca, productos forestales y biocombustibles.
Ibrahim sostuvo que la región también puede proporcionar bioenergía, bioinsumos, biomateriales, servicios ecosistémicos, soluciones de carbono y nuevos productos derivados de la biomasa y la biodiversidad, si los activos se transforman en valor sostenible mediante ciencia, tecnología, innovación, inversión y uso responsable de los recursos naturales.
En ese sentido, el Director General del IICA advirtió que el principal riesgo no es que el continente deje de producir, sino que no se transforme con la suficiente rapidez para adaptarse al nuevo contexto global.
“La región -afirmó- no podrá mantener su rol esencial en el futuro únicamente expandiendo las tierras agrícolas o aumentando el uso de insumos. Necesita generar más valor por hectárea, por trabajador, por unidad de agua, por unidad de fertilizante y por unidad de energía, para reducir la presión sobre los bosques, los suelos, el agua y la biodiversidad”.
En ese escenario puso en primer plano el papel de la ciencia y las nuevas tecnologías: “Para las Américas, la innovación es el puente entre el potencial natural y el liderazgo global. Es lo que puede permitir que la región pase de producir más a producir mejor; de exportar materias primas a generar más valor; y de contar con casos de éxito aislados a llevar adelante una transformación más productiva, sostenible, resiliente e inclusiva de la agricultura y los sistemas agroalimentarios”.
Con ejemplos concretos, Ibrahim explicó en detalle el trabajo del IICA junto a los países de las Américas, que no solo se focaliza en la promoción de tecnologías específicas, sino también en el desarrollo de capacidades, instituciones, marcos regulatorios, alianzas y mercados que permitan el uso seguro y eficaz de la ciencia, la tecnología y la innovación.
“En las Américas ya está demostrado –concluyó- que la ciencia no solo mejora las tecnologías, sino que también puede transformar las trayectorias productivas. El reto ahora es pasar de experiencias exitosas a una transformación sistémica, lo que requiere inversión a largo plazo, sistemas de investigación e innovación más sólidos, mejores regulaciones, infraestructura digital, financiación, extensión, participación del sector privado, confianza del consumidor y más cooperación regional”.
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