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Tras “tormenta perfecta”, la bioenergía ofrece soluciones para la recuperación post pandemia

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De la sesión plenaria titulada “El rol de la Bioenergía post COVID-19”, participaron Luis Zubizarreta, presidente de la Cámara Argentina de Biocombustibles (CARBIO); Patrick Adam, Director Ejecutivo de la Cámara de Bioetanol de Maíz de Argentina; Suani Teixeira Coelho, coordinadora del Grupo de Investigación en Bioenergía (GBIO) y miembro del Instituto de Energía y Ambiente (IEE) de la Universidad de Sao Paulo (USP) de Brasil; Juan Sebastián Diaz, consultor regional de etanol para América Latina en el U.S. Grains Council de Estados Unidos; y Agustín Torroba, especialista internacional en Biocombustibles del IICA.
De la sesión plenaria “El rol de la Bioenergía post COVID-19”, participaron Luis Zubizarreta, presidente de la Cámara Argentina de Biocombustibles (CARBIO); Patrick Adam, Director Ejecutivo de la Cámara de Bioetanol de Maíz de Argentina; Suani Teixeira Coelho, coordinadora del Grupo de Investigación en Bioenergía (GBIO) y miembro del Instituto de Energía y Ambiente (IEE) de la Universidad de Sao Paulo (USP) de Brasil; Juan Sebastián Diaz, consultor regional de etanol para América Latina en el U.S. Grains Council de Estados Unidos; y Agustín Torroba, especialista internacional en Biocombustibles del IICA.

San José, 16 de octubre de 2020 (IICA). - La restricción a la circulación impuesta por los gobiernos en casi todo el planeta provocó una gran disminución en la demanda de combustibles y biocombustibles, provocando grandes pérdidas económicas y serios problemas logísticos y productivos.

Pero, tras la hecatombe, el sector empieza a expandirse nuevamente y prevé aumentos en la producción de bioetanol de maíz en Argentina, un creciente uso de biocombustibles en aviación y carga marítima, y un mayor protagonismo para el biogás y el biometano.

Estos fueron los escenarios expuestos en la III plenaria de la Conferencia Internacional sobre Bioeconomía Aplicada, realizada de forma virtual a través de las plataformas online del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).

Es la primera vez que América Latina hospeda la Conferencia Internacional sobre Bioeconomía Aplicada, cuya edición 2020 llegó a la región de la mano del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de Argentina y el IICA, co-organizadores del evento de este año junto al Consorcio Internacional de Investigación en Bioeconomía Aplicada (ICABR, por sus siglas en inglés).

La Conferencia Internacional sobre Bioeconomía Aplicada es considerada como el principal espacio en el mundo dedicado a definir, discutir y desarrollar el potencial de la bioeconomía para el desarrollo y el evento concita cada año la participación y la atención de los profesionales de ciencias agronómicas y las universidades y centros de enseñanza más importantes del mundo.

De la sesión plenaria titulada “El rol de la Bioenergía post COVID-19”, participaron Luis Zubizarreta, presidente de la Cámara Argentina de Biocombustibles (CARBIO); Patrick Adam, Director Ejecutivo de la Cámara de Bioetanol de Maíz de Argentina; Suani Teixeira Coelho, coordinadora del Grupo de Investigación en Bioenergía (GBIO) y miembro del Instituto de Energía y Ambiente (IEE) de la Universidad de Sao Paulo (USP) de Brasil; Juan Sebastián Diaz, consultor regional de etanol para América Latina en el U.S. Grains Council de Estados Unidos; y Agustín Torroba, especialista internacional en Biocombustibles del IICA.

Al analizar los casos por país, Adam destacó que la demanda de bioetanol argentino tuvo una caída récord de 88% en los meses de máximo aislamiento, y luego comenzó un proceso de recuperación más lento de lo esperado.

En el caso de Brasil, el país atravesó una situación similar, con una merma de 50% y el agravante de que los precios retrocedieron 35% durante la pandemia. A ello se le sumó que muchos ingenios, al no contar con instalaciones para la producción de azúcar, se quedaron sin capacidad de almacenamiento para seguir produciendo. Teixeira Coelho describió la situación como la “tormenta perfecta”.

Por su parte Sebastián Diaz estimó en USD 7.000 millones las pérdidas de la industria de bioetanol provocadas por la pandemia. En Estados Unidos la recuperación está siendo más rápida que en Argentina y Brasil, ya que el consumo de bioetanol se ubica apenas 4% por debajo de los niveles de 2019. Aún así, el resultado final en el año registraría una caída de 20% respecto al 2019.

Para hacerle frente a esas pérdidas económicas y a los serios problemas logísticos y productivos, los panelistas destacaron el aporte de los biocombustibles y su producción por medio de las biorrefinerías.

De acuerdo con Adam, el aporte de la industria del bioetanol es indispensable para el fortalecimiento de las economías regionales argentinas. También para el ahorro de divisas por la sustitución de importaciones de gasolina y el cumplimiento de los objetivos asumidos por Argentina para reducir sus emisiones de carbono.

Agregó que queda mucho espacio para crecer en la producción de bioetanol de maíz, pues Argentina exporta el 64% de la producción del cereal sin procesar. Una cifra mucho mayor en comparación con Brasil (36%) y EE.UU. (14%).

Luis Zubizarreta se refirió a la biorrefinería (proceso para producir biocombustibles) y en cómo la industria argentina de biodiesel ha servido de motor para el desarrollo de otras industrias.

Destacó que las exportaciones de glicerina están superando los USD 100 millones anuales y planteó el desafío de escalar hacia nuevos productos como bioplásticos, plaguicidas y fertilizantes. Pidió la eliminación de trabas para exportar y describió ejemplos en los que se utiliza el biocombustible en forma pura sin ningún tipo de problemas en los motores.

Suani Teixeira Coelho se refirió al importante rol que cumple el biogás y el biometano en la bioeconomía circular de Brasil. Agregó que el número de plantas viene registrando un crecimiento sostenido, en algunos casos con proyectos innovadores, como la inyección de biometano a la red de gas natural y la puesta en marcha de una unidad de gasificación de residuos sólidos de pequeña escala.

Explicó además los detalles del funcionamiento de RenovaBio, el programa por el que se compensa con créditos de descarbonización a productores de biocombustibles que reducen las emisiones de carbono y dijo que se está estudiando extender el programa a otros sectores de la economía.

Sebastián Diaz también se refirió a la posibilidad que ofrece el bioetanol como aliado en el uso de gasolina, pues es la fuente de octanaje más económica del mercado. Recalcó que implementar un corte de 10% en la gasolina con bioetanol es algo muy sencillo que puede realizarse en cualquier momento. Y agregó que también el biocombustible puede ser un complemento de la movilidad eléctrica, en referencia al prototipo e-Bio Fuel-Cell presentado por la compañía Nissan que está equipado con una celda de combustible de óxido sólido.

Torroba, a su vez, alertó que en América viven 100 millones de habitantes en ciudades con problemas de contaminación del aire y que el transporte es responsable del 14% de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Informó que, si bien en 2019 las ventas de automóviles eléctricos fueron récord, apenas cubrieron el 2,6% de las ventas totales, y que el 90% se registraron en China, Europa y EE. UU.

“La transición hacia la movilidad eléctrica será muy lenta, especialmente en América Latina, donde la infraestructura eléctrica es más frágil. Los biocombustibles integrarán los nuevos paradigmas de movilidad, especialmente en los sectores de aviación y comercio marítimo, ya que están atravesando fuertes presiones para su descarbonización”, detalló Torroba.

Más información:
Gerencia de Comunicación Institucional del IICA. 
comunicacion.institucional@iica.int